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Síntomas de la pérdida auditiva: diagnóstico y tratamiento

Según estudios de AG Bell International, más de 7 millones de personas en España padecen algún grado de pérdida auditiva y, en la mayoría de casos, el diagnóstico llega de forma progresiva.

Te explicamos cuáles son los primeros síntomas de pérdida auditiva que llevan a su diagnóstico y cuáles son los tratamientos prescritos más adecuados que permiten mejorar la calidad de vida del paciente.

Causas de la pérdida auditiva

Detectar de manera temprana las primeras señales de la hipoacusia y llevar a cabo el tratamiento recomendado por el especialista sanitario puede evitar que el grado de pérdida vaya en aumento.

En muchos casos, la pérdida auditiva es considerada una condición idiopática; es decir, no es posible determinar una causa concreta que como origen de la patología.

Sin embargo, muchos otros tipos de pérdida auditiva tienen un origen genético o gradual, siendo algunas de las causas más frecuentes:

  • Gen hereditario. Aunque no suele ser la causa más habitual, muchos tipos de hipoacusia se diagnostican de forma genética.
  • Problemas en el embarazo o durante el parto. La pérdida auditiva congénita o diagnosticada en el nacimiento no siempre tiene origen genético: en múltiples ocasiones se diagnostica antes o durante el momento del nacimiento.
  • Infecciones de oído, como otitis. Una infección auditiva no tratada a tiempo o sin el abordaje correcto puede prolongarse en el tiempo y desembocar en problemas de audición.
  • Perforación del tímpano. Las heridas en el tímpano pueden producirse por desencadenantes como la exposición excesiva al ruido, la obstrucción por cerumen o la intrusión profunda de bastoncillos u objetos en el interior del oído.
  • Afecciones en el oído interno. Algunas patologías físicas o neurológicas están relacionadas directamente con la pérdida auditiva, como el síndrome de Ménière o la otosclerosis.
  • Tumores. Sea cual sea el origen del tumor, tanto la afección como el tratamiento puede afectar como efecto secundario a la capacidad auditiva.

Diagnóstico de la pérdida auditiva

La pérdida auditiva es una patología común en la población mayor de 65 años. Este tipo de hipoacusia se conoce como presbiacusia, y está directamente relacionada con el deterioro cognitivo propio de la edad.

Síntomas de la pérdida auditiva: diagnóstico y tratamiento

En función de donde se ubica la afección, existen tres tipos de pérdida auditiva:

  • Hipoacusia conductiva. Vinculada al oído medio.
  • Hipoacusia neurosensorial. Afecta al oído interno.
  • Hipoacusia mixta. La pérdida afecta tanto al oído medio como al interno.

Para diagnosticar las causas y síntomas de la pérdida auditiva, el primer paso es acudir al especialista sanitario que evaluará nuestro caso particular y nos recomendará el tratamiento específico para nuestro tipo de hipoacusia.

Desencadenantes y factores de riesgo

Cuando la pérdida auditiva no aparece de forma congénita ni en relación a patologías previas, puede prevenirse huyendo de ciertos factores de riesgo.

Algunos de los desencadenantes más comunes de la hipoacusia son:

  • Exposición constante a altas frecuencias de sonido. Algunos trabajos o prácticas deportivas enfrentan al oído a sonidos fuertes y ensordecedores que pueden dañar el oído interno.
  • Envejecimiento. El deterioro cognitivo asociado a la madurez puede provocar pérdida auditiva, al igual que el declive de muchos otros sentidos y funciones neurológicas.
  • Medicamentos ototóxicos. Ciertos fármacos pueden provocar pueden relacionarse con la pérdida de audición. Existe mayor riesgo cuando se ingieren dosis muy altas o ya se está en tratamiento con una medicación no combinable.

Síntomas de la pérdida auditiva

Estar atento a las primeras señales de alerta permitirá realizar un diagnóstico precoz de la pérdida auditiva y un abordaje temprano del problema, a través de la solución más adecuada.

Los primeros y principales síntomas de la hipoacusia son:

  • Dificultad para interpretar el lenguaje oral. Especialmente en ambientes ruidosos o multitudinarios.
  • Aislamiento. La persona evita socializar, por la incomodidad de no saber o no poder expresar su dificultad de comprensión
  • Necesidad de que la gente que vocalice más y hable a mayor volumen.
  • Poner el volumen de la televisión tan alto que llega a ser molesto.

Si percibes en ti mismo o en alguien cercano estos signos de hipoacusia, es imprescindible que acudas al médico cuanto antes para que pueda evaluar tu audición o, en todo caso, descartar otro tipo de patologías relacionadas.

La pérdida auditiva leve o repentina podría deberse a un tapón de cera o una infección temporal, subsanable con el tratamiento adecuado: en cualquier caso, será el especialista sanitario quien realice el diagnóstico y prescriba la mejor solución.

Tratamiento para la pérdida auditiva

Existen diferentes soluciones para corregir la pérdida auditiva, en función del tipo y grado de hipoacusia diagnosticada. Los tratamientos más comunes son:

  • Implante de conducción ósea. Prescrito en hipoacusias conductivas, neurosensoriales y mixtas, en casos muy específicos. Esta intervención quirúrgica transmite las frecuencias sonoras mediante vibraciones del hueso del cráneo.
  • Implante coclear. Suele recomendarse para hipoacusias profundas o totales, cuando el origen de la pérdida es congénito o adquirido y la afección se encuentra en el oído interno.
  • Audífonos. Este tipo de prótesis auditivas es, actualmente, el tratamiento para la pérdida auditiva más usado. Su tecnología mejora la recepción del sonido y lo adapta al ambiente acústico donde nos situemos.

¿Cómo prevenir la pérdida auditiva?

Causas y desencadenantes de la pérdida auditiva

Las primeras medidas de prevención de la hipoacusia será evitar, en la medida de lo posible, factores desencadenantes directamente relacionados con su aparición.

Además, mantener los oídos en forma y con una higiene adecuada ayudará a prevenir el deterioro asociado a la edad o a otros posibles riesgos:

  • Protege tus oídos. Si por tu trabajo o tu estilo de vida pasas demasiado tiempo junto a fuentes de ruido, usar tapones o cascos aislantes te ayudará a cuidar tu audición y evitar su pérdida progresiva.
  • Evita los posibles desencadenantes. Usar bastoncillos de algodón o la ingesta de medicamentos ototóxicos son uno de los desencadenantes más comunes de la hipoacusia. Consulta con tu médico sobre las medidas de salud e higiene recomendadas.
  • Revisa periódicamente tu salud auditiva. Hayas notado o no pérdida de audición, es conveniente que acudas periódicamente al especialista para conocer el estado de tu salud y evitar factores de riesgos

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