Los síntomas de la pérdida auditiva al principio pueden pasar desapercibidos, por lo que las personas muchas veces no se percatan de que están perdiendo audición hasta que el proceso ya está muy avanzado. Gestos como subir el volumen de la televisión, pedir que repitan las cosas o responder mal a las preguntas, son señales inequívocas de que nuestra audición no está como antes.

Por ello es conveniente realizarse una prueba de audición de forma periódica, especialmente a partir de los 45-50 años, que es cuando por lo general la audición empieza a empeorar.

Si cree que usted o algún familiar puede estar perdiendo audición, le recomendamos que acuda a un centro auditivo para realizarse una revisión auditiva y, si lo necesita, poner remedio lo antes posible.

Esta prueba auditiva es rápida e indolora y se lleva a cabo en una cabina insonorizada que permite realizar diferentes análisis auditivos sin interferencia de ruidos externos.

La prueba de audición se compone de:

  • Otoscopia para comprobar que no hay tapones de cerumen ni heridas internas en el oído.
  • Audiometría tonal vía aérea para determinar el umbral de audición.
  • Audiometría tonal vía ósea para evaluar la audición del oído interno.
  • Audiometría verbal para comprobar la capacidad de distinguir sonidos.
  • Prueba del umbral de inconfort.

Con la información obtenida en la prueba auditiva, el audioprotesista evaluará su salud auditiva.

Le sugerimos que complete el formulario que nos ayudará a saber cuáles son sus necesidades y le sugeriremos el mejor centro auditivo para realizarse una prueba de audición.

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